
Caí en las profundidades de lo inconscientemente posible, cerrando realidades. Caí mientras el roce excitaba mi piel, para luego adormecerla. En esos momentos el tiempo ya no era verosímil. Las banalidades se transformaban en lo que eran, dulces inexistencias. Profundidades de paz, de suspiros oceánicos. De miradas risueñas entre nubes de confusión. Lo mágico era real y los sueños me tomaban por sorpresa, sin saber que pasaba, pero deseando el infinito. Inconscientemente mi pulso hacía redobles cada vez más lentos, algo que solo los fármacos lograban. Posible era todo, pero no quería nada. Cerrando mis ojos, entendí la calma, escuche el silencio. Realidades pronto vendrían arruinando mi descanso.


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