jueves, septiembre 30, 2010

miércoles, septiembre 29, 2010

Amante

Recordando lo que era tenerte rebotanto en mi interior, intentando salir como si convulsionaras en mi piel... recordando como te llevaba a la garganta con unas ganas impresionantes de escucharte flotar en el aire... recordando como salías por mi boca, y me llenabas de alegría. Me puse a recordar, amante tronadora, que te tengo siempre y que te voy arrojar sin piedad por el mundo...

Como si me amaras, como si fueras alguien, me acariciás la cara con ternura. Me ayudas en el desahogo, vomitando flores o rayos. Haciendome escuchar en el espacio, frente a espectadores de piedra. Amarrándome la nuca y tirando hasta vencer mi escasa resistencia. Ya no te voy a dirigir, corre por donde quieras. Como el viento, haceme cosquillas en el cuerpo, que tu pelo me de su perfume generosamente. Moldeame a tu forma, que no soy quien para decirte que hacer. Si, amante tronadora, perdón. Te fallé. Ya mis sentidos se rinden con placer. Llevame hasta el techo del mundo, recorré conmigo los interminables posibles. Yo solo confío en tu escencia.

Me arrodillo, amante tronadora. Amante eterna, amante de mis sueños. Mi amante. Mi voz.

domingo, septiembre 19, 2010

Algo que escribí cuando te tenía en silencio



Perdido en una caricia de ensueño. El silencio me dice mentiras sobre vos. Y miente tan dulce. Con el estómago lleno y el pecho vacío, te escucho otra vez hablando de música. De los futuros proyectos en los cuales estoy sentado, mirando con los ojos cerrados. Porque, es verdad, ya no estoy seguro de querer verte. Es muy dificil mentirte en la cara. Para mi siempre lo fue.
Pateado en el sentimiento por una película excelente. Riendome por las cosquillas de mis amigos. Y llorando en delirios.
Los posibles escenarios son hermosamente tristes, solo por no ser parte de la realidad. Sonrío para mis adentros y se me escapa la felicidad del cuento por la boca. Siempre pasa.
La lluvia se ríe conmigo. Pero ella se ríe de la ironía. A veces es como yo. Por eso me hace feliz. Porque moja los días que últimamente son idénticos, de no ser por un budín exquisito o un departamento nuevo cerca del río.
Estas noches fueron de cortometraje. Una latita de coca para bajar una saliva ajena. Para sacarme el recuerdo. Sigue ahí, como si hubiesen pasado años, pero sigue ahí. Vos parecés ahora un extraño, en tus cosas, muy ocupado. Siento como si te conociera recién hoy. Los dos verdes son ahora grises. Y se escuchan en ecos.
Me duelen las distracciones. Los besos sin sabor. Las caricias falsas. Y los pies fríos de otro rozando los mios, en una cama demasiado chica. Todo tan humanamente patético.
No despierto en mi cama. Y lo que más me molesta es que mi almohada es la única que no me provoca dolores en el cuello.
Las imágenes vuelven a rozar mis ojos cansados. Es increíble como todavía me quedan fuerzas para imaginarte queriéndome. Riéndote de mi risa. De mi extraña forma de reír. De reírme de vos. Conmigo.
No me hace falta llorar. A veces el dolor no se transmite de la manera acostumbrada. Estoy aprendiendo a ser mas transparente y a decir las cosas con los ojos. Lo cual me fastidia.
Hoy casi te digo que te quiero. Con los ojos abiertos. Sentado en la alfombra. Con el estómago lleno, el pecho vacío. Hoy casi te quiero.

jueves, septiembre 09, 2010

Jirones de hermanos

Bailando sus pupilas entre las cenizas. Corriendo las lágrimas con la manga. Mirándose desde el amanecer del dolor. Claros, tan puros como en pocos momentos. Apiadándose entre ellos. En círculo, prometiendo cuidarse por siempre.
El cristal se fue en los sueños. Se destrozó con la perversión.
Ellas ultrajadas. Él humillado. Llorándose los tres.
Con las voces del cielo. Cantando fúnebres. Horrible.
Los mechones en el piso. Los moretones en las piernas. Las calzadas en la cabeza. El camino se desdibuja con cada carcajada, hasta llegar al punto de dar pasos a ciegas. Deseando no caer. Buscándose en el trayecto.
¿Y el amor? A dios se le olvido. Él ve demasiada televisión también. La esperanza muere al instante, para renacer en las manos entrelazadas. No creen en la esperanza. Creen en ellos mismos. Miran en derredor con ojos de espejo. Pero la insensibilidad no es su fuerte, entonces vuelven a apostar.
Juntos, separados. Pero siempre juntos. Caminan ahora con los pàrpados fruncidos. Pero con una seguridad envidiable. Con el dolor pesándole en los huesos. Con todos los clavos que el carpintero incrusta. Con todo el veneno chorreándose en la espalda. Caminando juntos.
Nace el amor, pero no el de las películas. Ni el de la realidad. Simplemente el amor.
Ése que no necesita renovarse con cartas o flores. Ése que no es fugaz. Ése que no aburre.
Los abrazos son cada vez más fuertes. Las risas cada vez más graciosas. Los besos cada vez más sinceros. El amor, cada vez más amor. El amor que pocos van a poder sentir. La divinidad terrenal que tan pocos miran. Hermosa y cálida, como tan pocas cosas.

Personajes de este mundo

Como de aluminio. Como el titáneo.
Como los histéricos pendeviiejos.
Tan frío que no sabe que hacer cuando llega el verano.
Ríe del humor impuesto, no busca el suyo.
Se llama como le dicen, no como es.
Como el actor que no sabe actuar.
Como el mitómano que no estudió.
De vez en cuando se considera moderno.
Utilizando palabras que no conoce.
Discutiendo temas de los que no entiende.
Saca la sabiduría de las vivencias pobres.
Habla con sabiduría pobre.
Con las manos cayosas, como su comprensión.
Con los ojos direccionados, como el caballo que montaba.
Como un especialista de la moral, como un buen sordo.
Con un oido podrido. Con los dientes postizos.
Con la sonrisa insoportable. Chirriantemente ideológica.
El producto de la TV. De las películas de acción.
Exigiendo al mundo golpes de valientes. O golpes.
Recibiendo golpes de la vida. Y curandose con yuyos.
Mirando a su madre, en vez de a sus hijos.
Bajo la pollera, y bajo las polleras.
Tapándose el corazón con envoltorios de caramelo.
Cansado de jugar. Y jugando hasta el final.