Bailando sus pupilas entre las cenizas. Corriendo las lágrimas con la manga. Mirándose desde el amanecer del dolor. Claros, tan puros como en pocos momentos. Apiadándose entre ellos. En círculo, prometiendo cuidarse por siempre.
El cristal se fue en los sueños. Se destrozó con la perversión.
Ellas ultrajadas. Él humillado. Llorándose los tres.
Con las voces del cielo. Cantando fúnebres. Horrible.
Los mechones en el piso. Los moretones en las piernas. Las calzadas en la cabeza. El camino se desdibuja con cada carcajada, hasta llegar al punto de dar pasos a ciegas. Deseando no caer. Buscándose en el trayecto.
¿Y el amor? A dios se le olvido. Él ve demasiada televisión también. La esperanza muere al instante, para renacer en las manos entrelazadas. No creen en la esperanza. Creen en ellos mismos. Miran en derredor con ojos de espejo. Pero la insensibilidad no es su fuerte, entonces vuelven a apostar.
Juntos, separados. Pero siempre juntos. Caminan ahora con los pàrpados fruncidos. Pero con una seguridad envidiable. Con el dolor pesándole en los huesos. Con todos los clavos que el carpintero incrusta. Con todo el veneno chorreándose en la espalda. Caminando juntos.
Nace el amor, pero no el de las películas. Ni el de la realidad. Simplemente el amor.
Ése que no necesita renovarse con cartas o flores. Ése que no es fugaz. Ése que no aburre.
Los abrazos son cada vez más fuertes. Las risas cada vez más graciosas. Los besos cada vez más sinceros. El amor, cada vez más amor. El amor que pocos van a poder sentir. La divinidad terrenal que tan pocos miran. Hermosa y cálida, como tan pocas cosas.
jueves, septiembre 09, 2010
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Bienvenido al mundo de los blogs! Muy buena tinta... rienda suelta a la creatividad. Felicitaciones y éxitos!
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